Tiempo de putos

Por Macarena Farías.

“Ahora estos putos están todos de moda”, “Halagan algo que debería dar vergüenza”, “Mirá, al final eran todos putos”, “Si mi hijo sale puto yo me encargo de hacerlo hombre” y otros comentarios de igual índole que aún hoy siguen, para nuestra desgracia y la de muchos, llegando a nuestros oídos.

“Putos” hubo siempre, lesbianas también. Agazapados. Escondidos. Atemorizados. Encajando en una sociedad que no sólo los apartaba de su seno, sino que los castigaba por su naturalidad. Sí, naturalidad. Porque ser gay no es una decisión como tan fervientemente se ve a veces anunciado, porque no hay curso o metodología existente que “heterosexualize” a un homosexual, porque tanto el amor como la atracción hacia alguien no se eligen a dedo ni conciencia porque -como dijo el Maestro Cortazar- nosotros no elegimos la lluvia que nos va a calar hasta los huesos.

Presos de su esencia tanto tiempo, viviendo entre las sombras, siendo “responsables” de enfermedades, odiándose y culpándose “por estar equivocados” pero enorgulleciéndose en privado durante algún momento de plenitud y regocijo vivieron por años; o hasta que quienes se animaban a clamar por sus derechos lo hicieron con una intensidad magnificente, logrando crear una grieta en el cemento frío de la mente de érase una vez.

La grieta se agrandó. El cemento comenzó a temblar. Los días trajeron meses y los meses consigo años y progresivamente el panorama cambió. De la mano, bailando, besándose en público, casándose, formando familias o en un remolino de alegría y descontrol comenzaron a dejarse ser, vivir, sentir.

Hoy siguen siendo juzgados, aún los amenaza con ahogar un tsunami de prejuicios y agresiones. Parte de la sociedad sigue creyendo que es su elección, que es una enfermedad. Sigue poniéndole barreras y etiquetas al amor, a la pasión, al deseo, a aquello que no responde a nada más que a la parte más profunda e indomable de nuestro ser.

No está de moda la homosexualidad, está de moda la valentía, el coraje de pararse frente a una sociedad llena de odio y prejuicio que reprime lo que no comprende y decir una y mil veces más que creemos en el amor a pesar de todo lo que amenaza con corromperlo.

“Los putos están de moda” y me encanta.

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