Sky with no ceiling

Por Victoria Pasqualis.

Todavía sigo teniendo el mismo vivo recuerdo de ese día. Era abril, llovía a cantaros  y había poca gente en la calle. Aún menor era la cantidad de personas que había en el colectivo en el cual yo viajaba. Cerca de mí estaban sentadas una señora de aproximadamente unos cuarenta años y su hija que parecía de unos diez.

Había mucho silencio, así que no era difícil escuchar de lo que hablaban. La nena no paraba de hablar acerca de su clase de baile, sobre cómo se sentía cada vez que ensayaba y se subía a un escenario. A pesar de ser tan chica, en sus palabras se notaba que tenía más que claro lo que era tener una pasión. Por otro lado, su madre no paraba de quejarse de la lluvia y de que ese era un motivo más que justificado para no llevar a su hija a la clase. Antes de bajarme, lo último que escuché que le decía fue un: “Sabes que no te vas a dedicar a esto toda tu vida, ¿no?”

Sentí mucha impotencia, porque siempre me gustó creer que en realidad no tienen por qué ser así las cosas, que lo “imposible” tal vez requiere más esfuerzo, pero que con dedicación uno puede llegar a donde se  propone. Puede sonar estúpido para muchos, pero simplemente no entiendo por qué siempre estuvo ese pensamiento de que uno no estuvo destinado para algo grande.

A veces me pregunto cuántos serán los talentos ocultos que el mundo desconoce por el miedo a intentar o por el miedo a fallar. Será que vivimos en una sociedad tan consumida por el dinero y el éxito que olvidamos que todavía existe gente con distintas prioridades y objetivos para su vida.

Más de una vez me dio miedo hablar, especialmente con gente mayor, acerca de mis sueños y planes a futuro. Pero creo que más miedo me da levantarme un día y sentir que desperdicié mi tiempo en algo que no me gustaba. Innumerables veces fui tratada de ingenua por tener muchas expectativas, seguro que me criticaron aún más a mis espaldas, diciendo que mis esfuerzos son en vano y que no entiendo que todo tiene un límite.

¿Alguna vez se pusieron a pensar cómo sería el mundo si todo el mundo persiguiera sus sueños? ¿Si todos estarían parados en el lugar donde se encuentran ahora si tuvieran ese coraje que hace falta para conseguirlo? ¿Cuánta gente seguro se levanta cada mañana arrepentido y haría lo que fuese por volver unos años atrás?

Toda mi vida admire a la gente que corrió riesgos y que hoy en día están parados exactamente donde quieren estar.  Pero las distintas sociedades siempre tuvieron una especie de tabú con aquellos que sueñan a lo grande. Están los que te desalientan por haber elegido una carrera bajo el pretexto de que “te vas a morir de hambre” o te dicen que aquellos que se suben a un escenario, escriben sus canciones o publican sus historias son sólo uno en un millón, que esa clase de suerte no la tiene la gente corriente.

Seguro muchos pueden considerarlo absurdo, estúpido o infantil, pero ojalá algún día me cruce a esa nena bailando en algún musical.

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