La mujer que odiaba a los hombres que no amaban a las mujeres

Por Clara Masulli.

Lisbeth Salander. Quizás su nombre te suene de algún lado, pues es la protagonista de la trilogía Millennium o, mejor dicho, “La chica del dragón tatuado” nombre de la primera película de la trilogía.

Millennium, entre otras cosas, cuenta la historia de vida de esta chica, alguien que para la sociedad está “chalada”, tomando la expresión que se usa en el libro para referirse a ella.

Una joven que sufrió abusos del Estado y de distintos hombres a lo largo de su vida. Una joven que te muestra otra visión del feminismo. No creo que ella misma se considerara como feminista sino que, simplemente, no toleraba que los hombres se sobrepasaran con ella o con otras mujeres y, cada vez que lo hacían, accionaba contra ellos de maneras que pueden o no parecernos las adecuadas aunque, sin dudas, son entendibles.

Lisbeth Salander se destaca por su valor. En un mundo donde todavía muchos piensan que las mujeres debemos pasarnos la vida esperando nuestro príncipe azul, que nos rescate de cada peligro al que nos enfrentemos, ella no esperaba nada de nadie y se rescataba a ella misma. Creo que muchas otras somos un poquito de Lisbeth Salander.

Somos mujeres que alzamos todos los días nuestras voces para ser escuchadas, mujeres que entendimos nuestro valor y que vamos a luchar contra todo aquel que no quiera respetarnos, mujeres que intentamos día a día hacer un mundo mejor, mujeres que estamos HARTAS del abuso del Estado en detrimento nuestro, HARTAS de la inoperancia policial cuando vamos a denunciar.

El mundo se está llenando de mujeres sin miedo, llenas de coraje. Esto sucede porque aprendimos a apoyarnos, a ayudarnos, a confiar en nosotras. Tenemos algo que Lisbeth no tenía y es la certeza de saber que no estamos solas, la certeza de que si atacan a una nos atacan a todas, un gran sentido de unidad y fraternidad.

Tampoco quiero ser injusta, hay muchísimos hombres que se han unido a nuestra lucha, muchísimos que nos respetan y que nos quieren ver libres (y también  verse libres de un patriarcado que nos oprime a todos).

Sólo me queda esperar que, con el paso de los años, haya cada vez más mujeres sin miedo y llenas de coraje, más hombres apoyen nuestra lucha hasta llegar a ser tantos unidos bajo la misma bandera que al Estado se le haga imposible no escuchar nuestras denuncias, que se dejen de proteger violentos y criminales y que se terminen los negocios con nuestros cuerpos.

Arriba mujeres, no estamos solas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s