The way I dress doesn’t mean yes

Por Victoria Pasqualis.

“¡Qué cortito el short!” “Bájate la pollera que se te ve todo” “¿No es muy escotada esa camisa?” son sólo algunas de las muchas frases que las mujeres solemos escuchar en nuestras casas antes de salir a la calle.

No importa la hora. Sea en el transporte público o el barrio/zona por la que caminemos, las mujeres escuchamos desde piropos inofensivos hasta barbaridades referidas a nuestro físico o atuendo. A pesar de bajar la cabeza, ponerse los auriculares y seguir caminando, es inevitable escuchar los gritos, bocinazos y chiflidos.

“Es que ese es el precio de ser linda” “Jajaja, pero quién te va a querer violar a vos!” “Y obvio, mira lo que tiene puesto y después quiere que la respeten”, lamentablemente, es lo que hoy en día uno más escucha cuando se aborda el tema del acoso callejero.

Según estudios, todas las mujeres de Argentina alguna vez en su vida han sido acosadas mientras circulaban por la vía pública, hombres las han seguido por cuadras o tocado con intenciones sexuales. Y no, la verdad que no me siento halagada por tu desubicación, me siento vulnerable, asustada e indefensa.

Indigna aún más que a las mujeres se les enseñe qué hacer y qué no hacer para evitar ser violadas, se les impida usar cierta indumentaria o mucho maquillaje, bajo el argumento de que eso podría ser considerado “provocativo” cuando, en realidad, uno debería enseñar a respetar y dar a entender que los distintos largos de una pollera no son parámetro de nada.

¿Cuándo se supone que esto termina? ¿Hasta cuándo voy a tener miedo de estar en la calle? Son muchas de las preguntas sin respuesta que constantemente se cruzan por mi mente.  Que la justicia haga algo se ve como algo imaginario.

Es de vital importancia entender que no tenemos que avergonzarnos de nuestro cuerpo o limitarnos a no usar lo que nos gusta por miedo a lo que el otro pueda pensar o, peor aún, cómo puede llegar a actuar. “El acoso callejero jamás es culpa de la víctima por vestirse o caminar donde quiera. Es culpa de quien no la sabe respetar.”

Lo que sí es importante, por otro lado, es concientizar acerca de la importancia de este tipo de acoso, entender que esa mujer que camina al lado tuyo en la calle es la hija, madre, esposa, novia, amiga y nieta de alguien.Pero más allá de eso, es una persona, que merece y debe ser respetada por todos

“El que un espacio sea público no quiere decir que mi cuerpo también lo sea.”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s