El feminismo incomoda porque te cuestiona

Por Matilda Micol.

Utilizo este espacio para expresar esto, ya que es muy difícil hablar por las redes sin ser criticado, sin que alguien te esté queriendo meter un freno, sin que a alguien le moleste lo que escribo.

Y de eso quería hablar: de la queja constante, del repudio constante que recibimos todos los días las mujeres y hombres feministas cuando encontramos un espacio para difundir nuestros ideales.

Me pasa en la calle, en la facultad, hasta en mi casa con mi propia familia. “Me parece que están exagerando”, “estoy en contra de que las maten pero no es la forma de pedir justicia”, “me parece que deberían…”, “bla bla bla”; pocas de las tantas frases que tengo que escuchar/leer, por el simple hecho de defender algo que ya ni siquiera pertenece al movimiento feminista, nos pertenece porque somos humanas y humanos, porque, en vez de odiarnos los unos a los otros, deberíamos velar por nuestra autoconservación. Pero no, es más fácil echarle la culpa a la piba violada y preguntarle “¿qué hacía a esa hora sola?” “¿cómo te vas a subir a un taxi sola?” ¿Y a las muertas? ¡Se les echa la culpa y están muertas!

No pretendo con esto dar una lección de cómo debemos reaccionar cuando nos informamos sobre algún caso de violencia o de acoso. Pretendo pedirles que se humanicen, que se pongan un segundo en el lugar de la otra o del otro. Les pido que se despierten, todxs estamos dormidos y en un largo y profundo sueño (o pesadilla) que es este sistema heteropatriarcal, todas y todos estamos inmersxs. Por eso entiendo y no me gusta juzgar a las mujeres que todavía no despertaron, que no se dan cuenta que los “privilegios” que tenemos en este sistema por ser mujeres es porque en realidad somos un producto más.

La historia fue escrita por hombres y está protagonizada por hombres. Cómo vamos a pretender, las mujeres, encontrar un lugar en esa historia, cómo vamos a pretender tener siquiera igualdad de derechos a los hombres cuando la primera Declaración de los Derechos fue escrita por hombres y los derechos eran para los hombres.

Por eso es tiempo de que empecemos a escribir nosotras la historia. Me equivoco en realidad, ya la empezamos a escribir hace bastante tiempo, pero no nos sintamos satisfechas, nos falta muchísimo por luchar, por gritar, por defender. Cuando más resistencia nos generan, cuando más nos vulneran es cuando más tenemos que estar de pie, gritando, tomando las calles, tomando todos los espacios posibles, las redes, la sobremesa familiar, para de a poco hacerles llegar a todxs este pedido tan simple de ¡humanizate!, ¡despertate!. Somos mujeres y nos están matando por serlo, somos mujeres y tenemos la culpa de que nos violen, somos mujeres y provocamos, somos mujeres y somos obscenas, somos mujeres y nos tenemos que tapar y callar.

Hace unos días en la sobremesa familiar salió el tema del tetazo y algo que me dijeron mis familiares fue “las mujeres deberían respetarse más a sí mismas para que las respeten” a lo que yo respondí “¿no les parece que, en vez de pensar que nos tenemos que “autorrespetar”, empiecen a respetarse los hombres y a no mostrar su pene, por ejemplo, cuando te siguen una cuadra entera masturbándose o diciéndote una catarata de insultos y obscenidades (porque eso sí que es obsceno!) , o cuando nos insultan por estar defendiendo nuestros derechos en las calles y nos dicen cosas como “feminazis de mierda ojalá que las violen a todas” y después somos nosotras las desubicadas, las violentas?”

Por eso no quiero ir al choque, ni con mi familia ni con nadie más, quiero hacerles entender, hacerlos despertar y que, al menos, les quede mi pregunta flotando en alguna parte de la cabeza: “¿no les parece que los violadores, que los acosadores callejeros, que los golpeadores son los desubicados?”.

Esas fueron las cosas que me hicieron entender que algo está funcionando mal, que algo hay que cambiar. Así empecé, de a poquito, a cuestionarme ¿por qué me tengo que bajar el short o el vestido cada vez que paso por alguna obra en construcción? ¿por qué tengo que soportar que un viejo, que podría ser mi abuelo, a la edad de mis 13 años, me estuviera diciendo que me quería coger?

Ya somos muchxs lxs que despertamos pero tenemos que ser más y más. Para descoronar al macho, bajarlo del trono, igualarnos en privilegios y empezar a formar consciencias feministas o, para que entiendan mejor, consciencias con ideales de igualdad, de respeto.

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