Estaba en su lugar

Por Josefina Castellano.

El Sábado 21 de Marzo de 2015, fui a mi primera marcha. Fue el Siluetazo en protesta por los femicidios. Por Daiana, por Andrea, por Melina, por Laura y por todas. En esta marcha, las mujeres se acuestan en el piso, mientras otres marcan sus siluetas. Junto a las figuras, se escriben las frases utilizadas por los medios para justificar los femicidios además de los nombres de algunas víctimas.

Estaba emocionada porque no sabía cómo iba a ser. Me encontré con mucha gente con las mismas ideas que yo, fue una buena experiencia.

Como era mi primera vez, estaba poniéndole onda, gritando, levantando mi cartel bien alto, escribiendo nombres con aerosol y, junto a todo esto, decidí yo también tirarme al piso para que dibujen mi silueta.

Lo tomé como una acción más, nada importante. Pero, al recostarme y ver como otra chica dibujaba mi contorno, me di cuenta de que lo que estaba haciendo no era algo así nomás. Me puse tensa, me sentí basura, me sentí muerta. Estaba en el lugar de Melina, de Daiana, de Ángeles, de Marina y de Maria José, de todas. Me empecé a preguntar por qué habían sido ellas y no yo. Me pregunté también si a mí me hubieran juzgado por la ropa que tenía puesta. Fue muy fuerte, no me voy a olvidar de eso. Seguí concurriendo a los Siluetazos y, al contarle esta experiencia a mis compañeres, me dijeron que habían sentido lo mismo.

El 3 de junio de 2015, participamos también de la marcha “Ni Una Menos”. Esta vez, decidí llevar todo un poco más lejos. Escribí varias de esas frases horribles utilizadas para culpar a las víctimas en mi cuerpo y de nuevo me tire al piso. “Usaba short”, “iba a bailar”, “salía sola”, “tenía escote”. Mientras dibujaban mi silueta, varies fotógrafes se acercaron. Yo tenía un nudo en el estómago e intenté no mirar nada en particular.

Cuando por fin me levanté, me encontré con algo que no me esperaba. Mi prima, Inés, mi mejor amiga y hermana desde que nací, me abrazó fuerte. Estaba llorando y mucho. Después del momento de emoción, me dijo que esa performance le había hecho comprender cómo se sentían las familias de las víctimas, cómo, en un segundo, tu vida puede cambiar cuando te arrancan del corazón a las personas que más amás en este mundo.

Estoy cansada de vivir con miedo a salir a la calle, de caminar dos cuadras y que me griten tres veces. No quiero ser “valiente”, quiero ser libre.

Por esto, en este Día de la Mujer, los invito a pararse y luchar por la igualdad de género, por las víctimas de los femicidios, por las personas trans que son discriminadas día tras otro, por los hombres a los que les da vergüenza mostrar sus sentimientos o que se sienten obligados a ser el sostén de un hogar, por las mujeres que no quieren ser amas de casa, por el aborto legal, seguro y gratuito.

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