“Atrapados en el Aire” un EP de Fábula Retro

Por Martín Miguez.

Uno de los sentimientos más lindos y profundos que puede llegar a sentir un ser humano es la sensación de empatía, de ser comprendido y de comprender las sensaciones que transmiten las personas que nos rodean, ya sean nuestros amigos más cercanos o gente que nos cruzamos por la calle y a la que jamás vamos a volver a ver en nuestra vida.

Justamente uno de los amigos más cercanos que tengo, que es al mismo tiempo uno de los tipos a los que más admiro, me explicó el significado de la palabra empatía mientras escuchábamos un tema de Pink Floyd, más precisamente la canción Echoes, del disco Meddle,  hace unos cuatro años, más o menos.

El arte y el sentimiento van acompañados de la mano. Sentimos lo que vemos en un cuadro o en una película, lo que estamos escuchando en una canción o lo que incorporamos leyendo, por la capacidad de asimilar los sentimientos ajenos y adueñarlos como propios. El arte es un generador de empatía y es una lástima que existan tantas bandas y artistas que no lo entiendan y busquen exclusivamente el beneficio comercial con su producto, en vez de buscar generar y transmitir sentimientos, quizás una de las cualidades humanas por excelencia.

Hacía mucho tiempo que no escuchaba un disco que me transmitiera tanto como lo hizo “Atrapados en el Aire”, de los chicos de Retro, que por motivos legales tuvieron que cambiar su nombre a “Fábula Retro”. Al tener lazos bastante fuertes con los integrantes de la banda, me veo condicionado sentimentalmente a la hora de hacer esta review, pero no estoy escribiendo para hacer un análisis musical crítico, sino para expresar lo que me generó un disco, algo que todos deberían hacer a la hora de sentarse en su casa y escuchar un álbum, en vez de perder tanto tiempo analizando si tal y tal cosa dentro del álbum nos hace acordar a tal disco de *inserte aquí su artista favorito* o si la forma en la que cantan nos recuerda a los Beatles.

Sin embargo, a la hora de escucharlo (y un poco contradiciendo lo que dije anteriormente), algunas de las melodías que suenan a lo largo del EP me remitieron a Charly García (sobre todo en la forma de cantar y en la métrica de la voz), Spinetta, Miles Davis y Tame Impala. Cosa que, personalmente, me parece algo muy loable viniendo de un trabajo de chicos que apenas alcanzan los veinte años. Pero el postulado central de todo esto es lo que transmite y no a lo que remite.

La amplia gama de sentimientos que podemos ver plasmados en escena varía muchísimo, dependiendo de la lectura que le dé cada uno a cada canción. Haciendo un análisis completo de las canciones, siento que las palabras utilizadas en cada momento de cada canción son las palabras justas e indicadas; guían al oyente a través de la canción y están cargadas de un contenido sumamente personal e introspectivo, tratado con una poesía muy bella y suave.

El EP es, por momentos, conmovedor y nostálgico, por otros, frenético y crudo, con un sonido por momentos tan crudo que recuerda mucho a los primeros discos de Led Zeppelin (sin mencionar el guiño al final del último tema)  y que por otros juega  con un sonido que no deja de variar entre lo nuevo y lo retro propiamente dicho, siempre acompañado por un sentimiento nostálgico que entra en juego apenas al apretar el botón play de dónde sea que lo estés escuchando.

Y acá me detengo un rato: hay un sentimiento de nostalgia muy fuerte en todo el disco. La forma en la que suenan las guitarras, los coros y los arreglos del teclado, le da un tinte muy nostálgico y por momentos muy fuerte que te pega como una patada directo a lo más profundo de tu corazón, mientras suena una voz que te dice “En mi ser, nunca tuve nada de espacio, déjame moverme aquí” o “Gira y gira, las cosas que pasaron volverán a pasar”.

Lo más lindo de todo, y acá hablo un poco desde mi posición como amigo y oyente de la banda, es poder ver a mis amigos cumpliendo sus sueños, de los que hablamos con fervor desde que tenemos quince años. Poder ver cómo se expresan como personas, como artistas, cómo dejan todo en cada nota que suena a lo largo de todo el EP y cómo lograron transmitir sentimientos tan variados a lo largo de seis canciones (entre ellas, dos instrumentales) con la misma crudeza y la misma precisión que los artistas a los que tanto admiran y a los que llevan a flor de piel, en lo más profundo de su inconsciente.
Retro volvió, y volvió tan renovado que hasta cambiaron el nombre, pero los sentimientos (y ellos) son los mismos.

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