Pañuelos verdes

Por Valentina Puricelli.

El paro internacional de mujeres y la marcha que lo prosiguió estuvieron plagados de pañuelos verdes que rezaban “Campaña Nacional por el Derecho al aborto legal, seguro y gratuito. Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”. La consigna es clara. Las estadísticas nos respaldan y las cifras hablan por nosotrxs y, entonces, nos remitimos a la evidencia: su condición de ilegal definitivamente no impide su práctica. De hecho, los abortos clandestinos son la primer causa de muerte en mujeres gestantes en la Argentina. Por tanto, invisibilizar e ignorar su praxis es, a la vez, ignorar las muertes y taparlas con un discurso de moralina ‘pro-vida’. Resulta ser, entonces, que quienes se pronuncian a favor de la vida avalan con su silencio las muertes anunciadas de cientos de mujeres por año.

Por excelencia, es y fue el cuerpo de la mujer la jurisdicción ideal donde el patriarcado dispuso, impuso y expuso a gusto y piacere todos y cada uno de los paradigmas que lo conforman. Parecería como si el mismo molde que se utilizó para trazar los límites conceptuales del patriarcado se hubiera utilizado también para demarcar los límites simbólicos e ideales del cuerpo femenino.

En este sentido, nuestro cuerpo siempre estuvo visualizado como territorio de dominación y/o de conquista; sobre él se han plasmado las más contundentes luchas del sistema de la heteronorma y, frente a esto, algunas supimos tomar las armas para defender y abrazar una lucha legítima que nos convoca en defensa de lo que nos pertenece. Quienes nos rebelamos ante esta limitación violenta y decidimos enarbolar las banderas de nuestra emancipación y soberanía sabemos que se recorrió un gran camino, pero queda uno más largo aún y mucha lucha que abrazar. Lo cierto es que al sistema patriarcal lo avalan años y años de conquistas sobre nuestros cuerpos, en connivencia con la opinión pública y católica, y costará otros años más poder desarmar ciertas estructuras que dañan nuestras individualidades.

Indudablemente, el debate sobre la legalización del aborto en Argentina todavía está enmarcado dentro de estos parámetros moralistas y arbitrarios que se impulsan desde los sectores más conservadores -liderados, tradicionalmente, por la Iglesia católica- y que tergiversan el rumbo de la discusión. En primer lugar, es necesario distinguir dos ejes fundamentales que enmarcan dos debates distintos acerca del aborto: por un lado, el debate moral, ético y ontológico del aborto, debate signado por las opiniones subjetivas y atravesado, por supuesto, por la moral católica. En segundo lugar, y el que hoy nos convoca, el debate empírico acerca de la legalización del aborto como una política de salud pública y donde la estadística nos muestra una clara urgencia.

En América Latina, una región con leyes de aborto muy restrictivas, el 32% del total de los embarazos -uno de cada tres- terminaron en aborto entre 2010 y 2014. Más de 500.000 son los abortos que se realizan en Argentina año tras año, de los cuales 80.000 terminan en internaciones y 100 terminan en muertes. Las cifras hablan por nosotrxs.

Volvemos a insistir en la evidencia más clara que tenemos: su condición de ilegal no impide su práctica. Es irresponsable entonces, desde nuestro rol de actores sociales, desviar el debate hacia aristas meramente morales mientras todos los días sigue habiendo abortos realizados en malas condiciones sanitarias, sin ningún tipo de control estatal, sin ningún tipo de garantía de vida.

Por otra parte, esta lucha es una lucha por igualdad. No podemos ignorar el hecho de que las mujeres con posibilidades económicas más altas puedan financiar un aborto en condiciones sanitarias más prometedoras, con profesionales de la salud y en otro contexto, ampliamente diferente al de una mujer de una clase social baja, que será sometida a quién-sabe-qué procedimientos que pueden desembocar en la muerte y habrá toda una sociedad dando la espalda a este hecho. Legalizar el aborto, definitivamente, no hará crecer su número sino que hará disminuir el número de mujeres muertas.

Importante, ¿no?

Por supuesto tomamos que, como dice la consigna de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto libre, seguro y gratuito en Argentina, los cimientos de un sistema abortista exitoso y, no sólo eso, sino también de una sociedad comprometida con la sexualidad responsable desde todo punto de articulación están, definitivamente, en un programa de Educación Sexual Integral (ESI) desde los establecimientos educativos y hacia lxs niñxs y adolescentes de toda la República. Así, se garantizará un ejercicio responsable de la vida sexual, remarcando la enseñanza acerca del uso de anticonceptivos sin necesidad de aplicar ‘castigos’ punitivos simbólicos y bien tangibles como condenar a una mujer a llevar un embarazo, a parir y a criar a un bebé (para lo que probablemente no esté preparada, desde la lógica ilógica y atávica ‘mujer = madre’). Pasar por arriba y ultrajar su capacidad de decidir trae consecuencias subjetivas y sociales gravísimas. La restricción del aborto en Argentina sólo trae más muertes, menos igualdad e igual cantidad de abortos. Definitivamente, prohibirlo no fue la solución.

Estar a favor de la legalización del aborto no me hace estar en contra de la vida, al contrario. Defiendo la vida de las mujeres que no pueden acceder a un aborto seguro porque desde el Estado no se les provee la posibilidad, así con la misma intensidad con la que festejo la maternidad de las mujeres que deciden ser madres y pueden serlo.

Estar a favor de la legalización del aborto es estar a favor de la libertad de decidir por mi propio cuerpo y que ninguna institución planee arbitrariamente sobre él sin mi permiso.

Estar a favor de la legalización del aborto es estar a favor de un sistema de acceso igualitario a la salud pública femenina, sin quitarle derechos de decisión a ninguna mujer y menos decidiendo por ellas.

Estar a favor de la legalización del aborto es poner el ojo donde la estadística de mujeres muertas me muestra una urgencia.

¡Aborto libre, seguro y gratuito en el hospital!

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