Please like me (and we loved it)

Por Macarena Farías.

Con un total de 32 episodios de 25 minutos agrupados en 4 temporadas hilarantes, la comedia australiana “Please Like Me” es una de las joyas que más desapercibida pasa en el infinito contenido de Netflix.

Escrita y protagonizada por el comediante Josh Thomas, Please Like Me se adentra en la vida de un adolescente -Josh- cuya vida da un giro totalmente inesperado luego de que su madre intenta suicidarse y su novia lo abandona argumentando que él es, en realidad, homosexual.

De forma audaz y cómica se desarrolla una historia increíblemente atrapante en torno a la vida de Josh y la de aquellos que frecuentan su círculo de amistades, abarcando frecuentemente tópicos como la salud mental (bipolaridad, ataques de pánico y ansiedad, depresión, autoflagelación, etc,) y la sexualidad/vida en pareja (homosexualidad, monogamia/poligamia, asexualidad, infidelidades, abortos, etc.) en forma cruda y cotidiana.

La cotidianidad es un factor clave a la hora de definir a Please Like Me como única en su género ya que transmite el mensaje más simple y difícil de asimilar de todos: la vida es. Simplemente es. Por momentos nos sentimos capaces de conquistar el mundo y por otros ni siquiera atinamos a levantarnos de la cama; dicho binomio dicotómico que experimentamos diariamente como pobres mortales se refleja a la perfección en Please Like Me como un espejo nos devuelve nuestro reflejo. En un capítulo el protagonista se encuentra en el ápice de su vida, al siguiente perdió todo. Las cosas malas suceden sin antesala, secamente, rompiendo la estética y robando la idea de los finales felices de Disney.

Otro aspecto a admirar es la construcción de los personajes: roza lo imposible el simpatizar plenamente con uno, no porque todos sean únicamente geniales y profundamente graciosos -que lo son-, sino porque la complejidad intrínseca que los rodea hace que nunca terminemos de entender si los adoramos o no los toleramos. Este fenómeno se debe a que en Please Like Me los personajes dejan de ser marionetas orquestadas por un guionista y, en lugar de eso, se convierten en personas auténticas con defectos, vicios y dualidades que nos impulsan no sólo a cuestionarnos cuál es nuestro personaje favorito sino también a reflexionar sobre las inminentes similitudes que mostramos nosotros mismos con muchos de ellos.

Por último, pero trascendentalmente importante, el guiño a la comunidad LGBT+. Me atrevo a decir que nunca antes fue mejor logrado por una serie televisiva el abordar un tópico tan sensible como es la personificación de, en este caso, la homosexualidad. Josh Thomas verdaderamente logra, de una forma magnífica, reflejar de qué trata ser gay en la segunda década del 2000: ¿Mostrar la “salida del clóset” como un acto de mortificación? ¿Plantear amigos reluctantes a la sexualidad de uno? ¿Por qué incentivar el sentimiento de otredad en los televidentes?

Please Like Me nos plantea como iguales en la tragicómica aventura que es vivir, marcando siempre un paralelismo entre las dificultades que supondría enfrentar nuestros infortunios diarios sin gente que nos ama guiándonos a ser mejores. Amor, amistad, familia y humor, toneladas de humor, sirven como los ingredientes básicos en lo que considero un must-see para los amantes del género cómico-satírico con una impronta inteligente e irónica.

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