El papel de la internet

Por Belén Borelli.

Mis padres siempre me advirtieron que no hable con desconocidos en Internet. Crecí un par de años de mi adolescencia pensando que lo correcto era no hablarle a nadie desconocido en internet por miedo a que me lastimen o me hagan algo. Porque sí, los padres tienen razón. Nunca sabés con quién podés estar hablando, más en una era que está atravesada por la cultura heteropatriarcial, donde lamentablemente nunca sabemos si ese chico que conocimos en Tinder o en Facebook es alguien que nos va a cuidar. Pero, por otro lado, por suerte a veces los padres se equivocan.

Hoy en día las redes sociales se volvieron un monstruo que te aliena del mundo y los demás. A veces en las redes sociales lo único que importa es cuantos likes tuvo la última foto que subimos a Instagram, sino no nos sentimos completos. Más allá de la frivolidad que puede existir en el mundo digital, las redes sociales cambiaron el panorama en nuestra generación.

Yo tuve suerte. Muchísima suerte.

Cuando tenía 15 años me hice una cuenta de Twitter. Las inseguridades de la edad me llevaron a no querer llegar a seguir a casi nadie de mi colegio. No por hacerme la especial o la importante, sólo quería sumergirme en un mundo donde no conociera a nadie en cierto modo y tratar de empezar de cero. De repente era solo un pixel en un mar de gente desconocida de mi edad donde lo único que nos unía a todxs eran los mismos gustos, y si no te gustaba lo mismo que algunxs aprendías, conocías cosas nuevas y te abrías al mundo de posibilidades que a veces creemos que Internet no nos da.

La figura que tiene la internet fue bastardeada todos estos últimos años. Más que nada por adultos, me atrevo a decir. Una parte de los adultos han tomado una posición tecnofóbica al respecto. Lo de antes era mejor que los avances tecnológicos como el celular o las conexiones wifi porque los chicos salían a jugar a la calle y ahora viven pegados “al aparato ese”. Sí, yo creo que el abuso de la tecnología te aliena del mundo y le puede lavar el cerebro a las masas pero detrás de todo lo malo que tiene, hay muchísimas cosas buenas.

Creo que mi panorama empezó a cambiar en serio cuando empecé a hacer amigos en internet. Gente normal de mi edad o un poco más grande, que iban al colegio o capaz a primer año de la facultad, pero la diferencia era que no vivían a cinco cuadras de casa o eran mis compañerxs de curso, porque vivían en otras localidades o a veces hasta en otras ciudades dentro de otras provincias.

Cuando te haces amigos de otros lugares te das cuenta las miles realidades que hay y creo que todos los días agradezco haberme dado la posibilidad de salir de mi zona de comfort, animarme y enfrentarme a esta realidad de ser amiga de una persona que nunca viste cara a cara. Porque hay amistades que son así. Capaz hace años que te hablas con alguien por las redes y nunca se vieron la cara, pero aprendes igual de esa persona. Eso es lo importante: aprender, conocer cosas que jamás pensabas que te iban a gustar y darte cuenta qué hay más allá del círculo que existe en tu cercanía.

Hacerme amigos por internet me cambió la vida para bien y siempre voy a defender este tipo de amistades.

En la secundaria me daba vergüenza decir que tenía amigos por internet porque también es una temática que estuvo años estigmatizada. Si tenes amigos por internet es porque no tenes un amigo en la vida real. Y está mal eso para la sociedad. Porque es raro y lo raro asusta.

Me gusta creer que las amistades online hace ya dos años están tomando un papel “normal”. Uso las comillas porque para mí no existe el hecho de que una amistad sea normal bajo ciertas condiciones. Una amistad no vale menos porque no te ves a la cara todos los días, no sos menos amigo de alguien porque no lo conociste de manera tradicional yendo al colegio o a alguna actividad extracurricular después de la escuela.

La vida se volvió más interesante desde que me doy la oportunidad de conocer gente mediante las redes sociales. Porque no es solo conocer gente y listo, las redes también me educaron muchísimo. Definitivamente hoy no sería la misma persona si no me hubiera enterado de determinadas revistas online, de blogs, de ciertos temas que capaz, a veces, en la vida real tardan en llegar. Temáticas de género, política y temas sociales que pasan no sólo acá sino también alrededor del mundo son tan solo unos pocos temas de todo lo que aprendí y me eduqué dándole una oportunidad a la internet.

Si, hay mucha frivolidad y egoísmo, hay alienación y hay gente que no sabe nada dando su opinión. Hay muchísima violencia machista y tipos queriendo secuestrar gente. Está bien que tomemos precaución en estos casos y está bien que nuestros padres nos adviertan sobre con quién andamos hablando en Facebook o Twitter. Lo hacen porque nos quieren y nos cuidan. Pero también hay un mundo lleno de posibilidades, de cosas que no sabemos y podemos aprender. Salgan de la zona de confort, anímense y conozcan otras realidades. Apuesten a la internet y todas las herramientas que tiene. Ojalá tengan la misma suerte que tuve yo.

 Encontrá a Belén en:

twitter: @bbeluux

instagram: @bbeluborelli

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