Ana no duerme

Por Belén Borelli.

Anahí, me dolés en el alma. Me dolés porque no te llegué a conocer nunca pero te siento mi amiga. Vivimos en el mismo lugar y las posibilidades de habernos cruzado son infinitas. Me duele pensar que habrás estado en el mismo lugar que yo en algún momento y no pude darte un abrazo y decirte que no salgas de tu casa el sábado 29 de julio del 2017, porque no sabes todo lo que te va a pasar.

Anahi, te van a asesinar por ser mujer. Te van a agarrar unos tipos y te van a hacer pasar el momento más oscuro de tu vida. Tus amigas se van a preocupar por vos. Tu mamá va a llamarlas para preguntarles dónde estás, porque está intentando ubicarte y no atendes el celular. No te llegan los mensajes.  Ana, la ciudad va a estar empapelada con tu cara. Todos vamos a estar preocupadisimos, porque es la primera vez que algo de tanta magnitud pasa acá.

Abro Facebook y veo tu cara. Me subo al 266 para ir al centro y hay un panfleto reclamando tu persona. En el noticiero se habla sobre vos, que hace días que no apareces. Voy a rendir un final a la facultad, subo el puente, miro a toda la inmensidad de campo desde la ventana y pienso que capaz estás por ahí. Capaz te fuiste porque te enojaste con la vida. Está bien, piba. Todos nos enojamos. A veces no entendemos la vida, tampoco es la idea entenderla. Yo no la entiendo.

Me lleno de esperanza y trato de convencerme de que vas a volver, pero muy adentro mío pienso que ya está, que es obvio cómo va a terminar todo esto. Ya pasaron cuatro días. Y me duele, me duele estar convencida en cierto punto de que es una gran posibilidad que capaz no aparezcas viva nunca más.

Tus compañeros de colegio realizan una movilización para que la Justicia actúe en tu búsqueda y veo a muchísimos conocidos marchando para que aparezcas. Y pasa un día y medio más, y apareces Anahí. Apareces muerta. Y me duele muchísimo porque te siento cerca. Vivimos en el mismo partido y desapareciste en el mismo lugar donde el colectivo que me tomo para ir a cursar pasa todos los días. Lloro porque cada día parece más difícil la lucha, pero al mismo tiempo cada día gana más credibilidad y esperanza.

Apareces semienterrada en la tierra, en medio de la nada. Y tu hermano tiene que ir a reconocer tu cuerpo. Y yo ya no sé qué es peor: que seas vos porque por lo menos eso le daría un poco más de “paz” a tus seres queridos, o que no seas vos y sigas desaparecida y al mismo tiempo haya otra mujer ahí sin vida que no fue reclamada por nadie.

Y te lloro, Anahí. Te lloro porque sos una más que se fue como consecuencia del sistema machista en el que vivimos. Un sistema en el que si desapareciste de tu casa es porque te fuiste a coger con un pibe, porque sos una trola de mierda. Pero ojo Ana, si apareces sana y salva la sociedad se va a enojar con vos. Se va a enojar con vos porque sos una trola de mierda que se fue a coger con un pibe y que no le importa la familia o los amigos o nada. Vas a ser una pérdida de tiempo para la justicia que se gastó en buscarte, según algunos. Pero yo te pido Anahí, por favor, no hagas caso a esos comentarios. No sos una trola por nada, esto no es culpa tuya. Te lo prometo.

Luis Alberto Spinetta decía: “Ana no duerme, espera el día” y eso es exactamente lo que hiciste vos esos cuatro días que te tuvieron en cautiverio. Hasta te dieron de alimentar como si yo te hubiera invitado a mi casa a merendar. Y no dormiste. Y esperaste el día en el que tu secuestrador te dejara libre y pudieras volver a tu casa sana y salva, y abrazar a tu mama y llorar con ella. Tu pupitre en el colegio no estaría más vacío, y tus compañeros te abrazarían porque volviste. Y nadie se enojaría con vos Ana, o capaz un poquito. 

Y esperaste el día, lo esperaste hasta la muerte. No dormiste hasta que te asfixiaron y se deshicieron de vos como si fueras basura. Y te lloro por eso, Anahí. Te lloro porque si bien sé que a mí me podría pasar, me da más miedo que le pase a alguien que quiero mucho. Y me doy cuenta que los femicidios son el juego más divertido para los machistas en la ruleta rusa del patriarcado. Nosotras, las mujeres, somos tan solo oportunidades al azar, y me pone mal no saber como parar eso.

Y dormis Ana, dormis. El Flaco se equivocó. Ya estás en paz, no estás sufriendo pero todos seguimos, piba. Seguimos sin dormir haciendo la revolución y estamos acá, esperando el día que se concrete el empoderamiento de la mujer, que la sociedad nos vea como personas y que los femicidios paren de una vez, llevando como bandera a Anahí y a todas las que se fueron y por las que hoy levantamos la voz.

Dormí, Ana. Llegó el día.

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