Abuelas por la identidad

Por Belén Borelli.

“¿Dónde están los centenares de bebés nacidos en cautiverio?”, ese era el lema escrito en una de las banderas que tenían las Abuelas de Plaza de Mayo en 1977. A 40 años de la creación de la organización, la lucha de las madres y abuelas se ha convertido en un ejemplo y han sido reconocidas por distintas organizaciones y universidades alrededor del mundo.

Durante la dictadura militar que arrasó nuestro país, centenares de bebés nacieron en cautiverio en los distintos centros clandestinos de detención, tortura y muerte. Espacios como la ex Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), Campo de Mayo, entre otros, fueron montados con sus propias maternidades clandestinas.

Las mujeres embarazadas que estaban detenidas daban a luz en cautiverio y luego las separaban de sus hijos asesinandolas en fusilamientos o tirándolas dormidas desde aviones en el Río de La Plata. Paralelamente, los recién nacidos eran entregados en algunos casos a los familiares de los desaparecidos, pero en la mayoría de los casos eran entregados a familiares o amigos de los militares que buscaban hijos adoptivos.

Las madres de las víctimas no sólo intentaban buscar a sus hijos desaparecidos, sino también a sus nietos. Decenas de mujeres se reunían en Plaza de Mayo todos los jueves por la tarde en busca de respuestas. ¿Dónde estaban sus hijos y sus nietos?

Para poder identificarse todas entre sí, primero se colocaban un clavo en el bolsillo de las camisas, luego comenzaron a usar los emblemáticos pañuelos blancos. Luego de eso nació la famosa ronda de las madres y abuelas.

La actual presidenta de Abuelas, Estela de Carlotto, era una persona completamente diferente antes de que secuestraran a su hija. En 1977 se dedicaba a la enseñanza siendo directora de una escuela y no le interesaba para nada la política. Es cuando la secuestran a su hija Laura a fines de ese año que comienza a buscar ayuda. Mientras ella estaba recluida ilegalmente en el centro clandestino La Cacha, situado en la ciudad de La Plata; Estela buscaba la mayor cantidad de ayuda posible. Una cosa llevó a la otra hasta terminar llamando a la oficina de Abuelas y siendo parte de la organización.

Los espacios públicos como las plazas eran vigilados constantemente por miembros del ejército. En esos tiempos nefastos, estaba estrictamente prohibido que más de tres personas estén en grupo sin moverse, por lo que los militares siempre le pedían a las personas que circulen. Las abuelas llenas de miedo se agarraron de las manos y nunca más se soltaron mientras daban las primeras vueltas a la Pirámide de Mayo.

Los primeros nietos recuperados fueron Anatole Boris y Victoria Eva Julien Grisonas. Ambos nacieron antes de la instalación del terrorismo de Estado pero cuando secuestraron a su madre el 26 de septiembre de 1976, ambos hijos estuvieron recluidos en el centro clandestino Automotores Orletti hasta que la madre es asesinada y los niños son dados en adopción por una familia chilena. En 1979 fueron restituidos con su apellido de nacimiento, convirtiéndose así en los primeros nietos recuperados. Victoria y Anatole siguen viviendo con su familia adoptiva pero mantienen pleno contacto con sus vínculos biológicos.

Con la llegada de la democracia, se creó en 1987 el Banco Nacional de Datos Genéticos el cual tiene un papel fundamental en la búsqueda de los nietos nacidos en cautiverio. Los familiares directos donan sus muestras de sangre y tienen el total acceso a recibir toda información que llegue sobre sus parientes desaparecidos por la dictadura. Este recurso revolucionó la ciencia y aceleró el proceso de búsqueda de los nietos.

Los años pasaron y llegaron mucho más nietos, entre ellos podemos encontrar a Victoria Donda y Juan Cabandié, figuras políticas actuales que fueron restituidos en el 2004.

Cuarenta años más tarde, el número de nietos restituidos aumentó a 125.

La semana pasada Abuelas recibió los 40 años de la creación de la organización con la restitución de la nieta 125. Se trata de la hija de Lucía Tartaglia, quien militaba en La Plata y fue secuestrada el 27 de noviembre a los 24 años.

En todo este tiempo, las Abuelas de Plaza de Mayo han sido premiadas y distinguidas por diferentes entidades. Su lucha por enfrentarse a los poderosos de la dictadura ha sido reconocida por muchísimos países, pero aún así a 40 años de la creación de la organización, ellas miran hacia adelante y se siguen preguntando como el primer día: ¿Dónde están los centenares de bebés nacidos en cautiverio? Juicio y castigo a los culpables. Nunca más.

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